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3. MODO DE SABER CIENTÍFICO

3. MODO DE SABER CIENTÍFICO

3.1. Circunstancias históricas

En un momento del largo proceso del desarrollo del saber mítico, el hombre siente necesidad de conocer las cosas desde las cosas mismas. Ya no satisface el recurso a instancias supra-racionales para encontrar en la voluntad de los dioses o en su intervención, a veces caprichosa, en la historia y en el mundo, la verdadera razón de ser de los acontecimientos sociales, de los fenómenos de la naturaleza, de los hechos políticos, culturales, etc., en una palabra, del movimiento civilizador que marca los rastros del hombre por la tierra. Ahora se abre paso una nueva inquietud interrogativa, que busca saber “qué son” y “por qué son” las cosas, pero sin superar el nivel natural de la razón humana. Para expresar la conformación de esta nueva actitud la tendencia positivista ha consagrado la expresión: “paso del mito al logos”.

Históricamente este salto sobre las barreras del mito se ha producido en el seno de la civilización jónica. Intervienen en ese hecho tres factores psicológicos y culturales:

Primero: la influencia de la espiritualidad oriental, volcada a la transformación empírica de los medios de comunicación, en función del comercio.

Segundo: la idiosincracia sintética del genio jónico, acostumbrado a privilegiar las expresiones de la racionalidad sobre la imaginación.

Tercero: el sentido de equilibrio y de originalidad que aportaba la influencia dórica.

El nacimiento de la actitud reflexiva tiene su cuna geográfica en Mileto y reconoce la paternidad de Tales, uno de los “siete sabios”.

Mileto era el centro espiritual de la “Civilización Jónica”. En ella había prendido con fuerza especial el individualismo de la vieja sociedad helénica. La influencia oriental la sacudió con fuertes vientos de universalismo, que recorrían las vías marítimas que la conectaban con las ciudades de la Grecia continental e insular, y los áridos y polvorientos caminos que la relacionaban con los pueblos asiáticos. Tales era un hábil comerciante dedicado a la reflexión y al conocimiento de las tradiciones culturales.

En ese clima espiritual y social se produce el nacimiento de la reflexión especulativa y científica, que se conoce con el nombre de “Sofía”.

3.2. Naturaleza o caracterización

La “Sofía” se constituye, en la línea del saber demostrativo, como el mito, pero con el compromiso de no superar el nivel natural de la razón humana. Su finalidad mira a penetrar la realidad misma de las cosas, en base al conocimiento de las relaciones de causa y efecto entre ellas y de los principios que constituyen su peculiar naturaleza. Por esta razón la ciencia presenta como primer carácter el ser causal. Esto significa que la demostración científica debe ordenarse al descubrimiento, como diría Aristóteles, ya de la causa eficiente (autor o artífice), ya de la causa final (destino impreso), ya de la causa material (estofa empleada), ya de la causa formal (configuración específica). Siglos más tarde Santo Tomás de Aquino escribirá, en la “Suma Contra Gentiles”, para expresar este rasgo distintivo del saber científico, las siguientes palabras: “Los hombres empezaron a hacer filosofía cuando empezaron a preguntarse por las causas de las cosas”.

En este proceso de verificación causal la razón humana será sometida a un riguroso trabajo intelectual. El conocimiento científico constituye una trama o urdimbre de noticias, de modo que con sabia propiedad Santo Tomás pudo escribir en su “Suma Teológica” que “La ciencia es el progreso que la razón realiza cuando partiendo de principios camina hacia las consecuencias”. Esto, que se llama sistemático, constituye la segunda nota distintiva del modo de saber científico.

Se entiende que los resultados de la elaboración racional científica son, en sentido estricto, una develación de la verdad de las cosas. Pero, la verdad no es propiedad individual sino patrimonio de todos. Esto se llama universalidad y constituye otro rasgo que especifica al modo de saber científico.

Convendrá, por último, diferenciar convenientemente el dato científico de la simple teoría o de una mera hipótesis de trabajo. Esto ocurre cuando el espíritu se siente seguro tanto de los principios, como de las conclusiones. Ese estado subjetivo se llama certeza, y comporta otro carácter del modo de saber científico.

En conclusión: la ciencia se puede definir en los siguientes términos:

Es un modo de saber causal, obtenido en forma sistemática, que se erige en patrimonio común y que goza del atributo de certeza.

Es un conjunto de conocimientos universales, sistemáticos y ciertos, obtenidos por demostración de sus causas.

3.3. Tales de Mileto

La tradición histórica es absolutamente unánime en la atribución a Tales de la paternidad de la ciencia o de la filosofía. Pertenecía a Mileto, la ciudad más importante del mundo jónico. Sus antecedentes biográficos son escasos.

Es común ubicar su vida entre los siglos V o VI, antes del advenimiento de Cristo. Gozaba de prestigio por su sabiduría práctica. Se inclinaba por el procedimiento inductivo y lo caracterizaba una fuerte capacidad de observación. Se le atribuyen algunos importantes aciertos científicos, como haber pronosticado un eclipse de sol, haber inventado el “gnomón” para viajes marítimos y combates navales, haber pre-anunciado una buena cosecha de aceitunas, lo que le ha deparado un buen negocio, y haber medido la altura de las Pirámides de Egipto, etc.

Su interés cultural le dicta realizar largos y penosos viajes por Egipto, Creta y Caldea. En estas regiones toma contacto preferentemente con los sacerdotes y registra toda la información cultural que le es posible.

A su regreso a Mileto se aboca a la enseñanza y a dar forma definitiva al modo de saber científico.

Tales tiene clara conciencia de su descubrimiento y para diferenciarlo adecuadamente de todo otro modo de saber le pone el nombre de “Sofía”, palabra que quiere significar “sabiduría”.

La “Sofía” nace comprometida con la investigación del mundo de la naturaleza y con el descubrimiento del “Arjé”. Desde el primer momento implica una visión totalizadora de la realidad de la naturaleza, unida a una permanente búsqueda de lo que se podría llamar la causa más lejana, que son atributos específicos de la filosofía.

Sus observaciones, sus experiencias y una larga tradición cultural lo llevan a ver en el “agua” el arjé del mundo físico.

3.4. Presentación Sinóptica

1. Desarrollo del saber humano

I: Modo de Saber

II: Modo de Saber

III: Modo de Saber

Vulgar

Mítico

Científico

B

Actividad

Actitud Supra

Visión Natural

Sensorial

Racional

Mostrativo

Demostrativo

Demostrativo

Enuncia

Explica

Razona

A

B

C

D

Explicación del gráfico

La línea vertical A representa a la inteligencia en el despliegue fáctico del saber.

La línea horizontal B muestra el crecimiento histórico y genético que ha tenido el saber humano desde su modalidad llamada vulgar hasta su modalidad científica.

El segmento B corresponde al llamado “Modo de Saber Vulgar”, primaria expresión de la racionalidad humana. Este saber nace de la actividad perceptiva que despliegan los sentidos. Tiene carácter “mostrativo” porque se limita a enunciar las cosas.

El segmento C señala el llamado “Modo de Saber Mítico”. Este paradigma del conocimiento humano es fruto de una actitud supra racional que el hombre asume frente al universo. Esa tendencia origina el “mito” cuando propone una “explicación” o “demostración” del ser de las cosas. En su origen es pura invención del hombre.

El segmento D indica el “Modo de Saber Científico”, último tramo del desarrollo genético de la racionalidad humana. Esta modalidad intelectual nace de una “visión natural” del hombre frente al universo. Se constituye como una “explicación” o “demostración” del ser de las cosas, cuya particularidad consiste en no sobrepasar el nivel propio de la capacidad natural de “asombro”, que según Platón, mueve a la inteligencia a conocer. Su carácter es “demostrativo” porque indaga las “causas” o “razones explicativas y constitutivas de las cosas”.

2. Caracterización del saber científico

La “Sofía” de Tales de Mileto, con el tiempo llamada “Filosofía” o simplemente “Ciencia” se presenta constituida por las siguientes notas, formalidades o atributos esenciales.

a) Carácter demostrativo o causal

La ciencia se presenta como una respuesta a la actitud interrogativa del hombre que busca saber “qué son” y “porqué son” las cosas, cuya totalidad conforma el universo.

A nivel de los pre-socráticos esa razón explicativa era el “arjé”, vale decir, la realidad primordial originadora del mundo físico, sea que ella fuere ya el “agua”, ya el “aire”, ya el “ápeiron”, ya los “números”, ya el “fuego”, ya el “ser”, ya las “cuatro raíces”, ya las “homeomerías”, ya los “átomos”.

A nivel de Aristóteles solamente el hombre adquiere un conocimiento real, verdadero e integral de una cosa cuando logra descifrar el enigma del siguiente elenco de causas.

a’) Causa eficiente: autor o ejecutor responsable del ser de una cosa. La causa eficiente confiere la existencia.

b’)Causa final: intención, móvil o motivo que mueve, que guía y que arrastra la actividad productora de una cosa.

c’) Causa material: la “estofa”, la “cosa”, la “realidad” que la causalidad eficiente modela en orden al fin propuesto.

d’) Causa formal: la configuración impresa a la materia, la conformación dada a la obra que se realiza, o la especificación de la cosa realizada, en base al fin propuesto.

b) Carácter sistemático

La ciencia se constituye en el panal del crecimiento racional del hombre, como la miel que destila la abeja de la inteligencia humana, en base a una actividad orgánica. Toda ciencia consta, por esa razón, de “principios”, esto es, de presupuestos básicos y de “conclusiones”, vale decir, de resultados obtenidos de la aplicación o del análisis de los principios. Por eso Sócrates entendía a la ciencia como una trama de definiciones, vale decir, de declaraciones de lo que son las esencias, contenidas en las ideas o conceptos.

c) Carácter universal

Desde el primer momento la ciencia ha sido entendida como patrimonio común a todos, por estar indisolublemente comprometida con la verdad de las cosas y con el bien del hombre. La ciencia, que nace del conocimiento, expresión natural y espontánea de la racionalidad del hombre, no acepta pertenecer particularmente a nadie. Ella se constituye al servicio de la humanidad, como perfección que corresponde a la inteligencia humana como tal.

d) Carácter cierto

Solamente merece el nombre de ciencia el saber que goza de seguridad. Una cosa es una “hipótesis de trabajo” y una “teoría”, y otra cosa distinta es la ciencia. Aquellas formas del conocimiento se instalan en el campo de lo opinable, ésta en la línea de la certeza. La razón radica en que la ciencia es una definición del “ser de las cosas” o explicitación de la verdad.


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